abajo el reflejo
de como estalla mi alma...
Creí que tu homenaje estaba desvalorizado y por eso nunca pude expresar tu gran falta al mundo, de hecho nunca lo intenté, pero acá va... Te extrañamos mucho. Necesitamos de tus palabras, que conocen misteriosamente nuestro ser y les da nombre, suavidad y belleza a cada pensar o sentir propio. A tu manera nada se ve desde el horror; hasta el peor sentimiento se convierte en una dulce canción, amor. Escucharte es el hermoso placer de conocer lo hay más allá de mí... y también a mí.
El dibujante del alma, el apalabrador de lo desconocido, de lo sentido.
Creo en vos, creo en Dios...